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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Manifesto fronte ao bicentenario estatal chileno

BICENTENARIO: MUCHO POR CAMBIAR, TODO PARA TRANSFORMAR
En este último tiempo hemos presenciado a diversas instancias de la estructura pública del estado chileno, como también de sectores privados, entremezclados, haciendo fervientes llamados para festejar con alegría y a ciegas lo que han llamado bicentenario, bajo preceptos ultra nacionalistas, sin un mínimo de consideración y respeto a otras verdades y realidades de estas tierras, que tienen argumentos de sobra para sentirse distantes y disidentes a esta celebración uniforme y homogenizante que se intenta imponer.
Chile es un País Plural, con diversidad de historias, de orígenes, de aconteceres, de propuestas, de visiones, por ello, que se promueva un festejo sin atender esa diversidad, hacerlo sin ningún tipo de críticas ni observaciones, es empapelar a un País con propaganda barata, engañosa, de un consumismo desechable, exacerbado y aniquilador. Es a su vez, imponer ideologías totalitaristas, absolutistas, fundamentalistas. Es respaldar, promover y reproducir al presente esa violencia estructural e institucionalizada del estado chileno ejercida en su devenir.
La celebración que desde el poder se promueve de 200 años es para festejar a un estado patriarcal, genocida, explotador, colonialista, unicentrista, etnocentrista, capitalista mercantil, antidemocrático, oligárquico, policial, lo que para nada es el reflejo verdadero de los Pueblos que conviven en este País llamado Chile, quienes en su gran mayoría han tenido que soportar el fomento de las desigualdades sociales, exclusión, avasallamiento, discriminación y racismo.
Llamar a festejar así, estableciendo la relación que Un Estado es igual a Una Nación, la chilena, es anclarse a doctrinas arcaicas y violentistas y es a su vez negar la pre existencia en miles de años de los Pueblos originarios en este País, ocultando las invasiones, los despojos territoriales y las violaciones de derechos cometidos por el estado, con crímenes de lesa humanidad.
Por ello, No podemos olvidar que hay un territorio ancestral transfronterizo llamado WALLMAPU, territorio del Pueblo Mapuche extendido de Mar a Mar (en el cono sur de América), territorio que hasta fines del siglo 19, hace tan solo 129 años, fue libre y soberano, con organización propia, invadido bélicamente de manera simultánea y coordinada por agentes militares del estado chileno y argentino, con masacres y genocidios, causando progresivamente el reduccionismo, el desplazamiento forzado y el empobrecimiento, hechos que en el presente se reclaman por justicia y en vez que se restituyan derechos, el estado ha optado por reprimir y criminalizar toda demanda y protesta a estas razones, existiendo miles de Mapuches judicializados y cientos de personas violentadas.
Festejar como se promueve, es también olvidarse de los Pueblos australes como el Selkman y kawashkar, víctimas de un atroz genocidio, de exterminio físico casi por completo, acciones promovidas por el estado chileno desde fines del siglo 19 e inicios del siglo 20, causado principalmente por colonos traídos bajo políticas estatales que buscaban la eliminación de la población originaria.
Del mismo modo, consideramos que No es posible dejar de lado la visión y cosmovisión ancestral basada en el Buen vivir, en la relación integral y de respeto entre seres, con los diversos elementos de la naturaleza y con el cosmos, filosofía de vida que toma cada día más sentido y vigencia frente a un modelo instalado en el seno del estado chileno basado en la destrucción, depredación, depravación, bajo los cimientos del capital, la sobre explotación , el materialismo, y que ha traído daños enormes a la salud mental, física, espiritual y social de muchas familias, siendo las más vulnerables mujeres y niños.
En estas fechas, dimensionamos que una gran cantidad de integrantes de los Pueblos que coexisten en Chile, principalmente popular chileno, aprovecharán estos días para desprenderse del yugo explotador, para recrearse fuera de los abusos y los atropellos, para compartir, para reencontrarse con los seres queridos e incluso recrear institucionalidades sociales propias del mundo rural chileno como la chingana, esa de un Chile más profundo que es mucho más que la de un estado controlado por oligarquías violentistas. A ellos, a ellas, les decimos en estos momentos con absoluto respecto, que miren más allá del consumismo y las ofertas que les presentan, que vean por sobre toda esa simbología hueca que les presentan y que aprovechen estos momentos de esparcimiento para reflexionar sobre lo que realmente ocurre en nuestro entorno y preguntarnos ¿Representa realmente este estado a los Pueblos de Chile? ¿Se respetan nuestros derechos a decidir libremente el cómo queremos vivir? ¿Es esto lo que queremos, necesitamos y pretendemos heredar?
Ciertamente que en estas fechas se instrumentaliza el sentido de los Pueblos, sin ningún criterio sobre lo que realmente hay detrás de este llamado a celebrar, pero también estamos seguros que somos muchas y muchos los que estamos despiertos(as), desde la diversidad de Pueblos conscientes, anhelando, abogando y actuando con decisión para las debidas transformaciones de manera abierta, limpia y transparente. Estamos seguros que somos muchos y muchas quienes construimos cotidianamente un Chile Plural, que respete la diversidad, los derechos, la libredeterminación de los Pueblos, el diálogo y la justicia frente a tanto agravio y actos sanguinarios causados y encabezados por ciertas oligarquías, por y a nombre del estado y de falsas patrias.
Hacemos un ferviente llamado a todos los sectores que se asumen como democráticos, a todo aquel que cree en la igualdad y en el respecto y defensa de los Derechos Humanos, a no ser parte de los actos públicos de bicentenario promovidos por ciertos sectores que no creen en el diálogo ni la participación democrática, que buscan embaucar e imponer por la fuerza celebraciones inverosímiles. Este llamado se hace, principalmente en atención y consideración a la crítica situación humanitaria que enfrentan numerosos presos políticos Mapuches en huelga de hambre en diferentes cárceles del centro sur de Chile.
Asimismo, a través de este manifiesto, conminamos a quienes dicen representar los intereses de la ciudadanía en sus diversas expresiones, a poner fin a la negación y exclusión de estas realidades indicadas anteriormente, a asumir el rol que les corresponde para poner fin a la violencia y racismo institucionalizado, terminar con las prácticas de sistemáticas violaciones de Derechos Humanos, como asimismo, para proteger efectivamente el medio ambiente, no avalando actividades industriales neo coloniales, destructivas y contaminantes que tanto daño vienen haciendo.
En este llamado Bicentenario levantamos nuestras voces para seguir avanzando por los caminos que abren a nuevas realidades, a nuevas propuestas de vida y comencemos a celebrar cada acto de justicia que se obtenga.
En este llamado Bicentenario decimos: MUCHO POR CAMBIAR, TODO PARA TRANSFORMAR.

Colectivo Informativo Mapuexpress – www.mapuexpress.net

Corporación Urracas de Temuco

Hogar y Centro Cultural Mapuche We Liwen

Parlamento Mapuche Koz Koz - Koyagtun

Organización Salvemos Cobquecura

Casa de Arte Mapuche

Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales – OLCA

Gvbam Logko Pikun Wiji Mapu (Consejo De Logko)

Corporación de Mujeres Mapuche "Aukiñko Zomo"

Coordinación de Comunidades Mapuches en Conflictos socio Ambientales – Región de la Araucanía

Grupo de Trabajo Por Derechos Colectivos

sábado, 11 de septiembre de 2010

Compatriotas: es posible que silencien las radios, y me despido de ustedes. En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con este ejemplo, para señalar que en este país hay hombres que saben cumplir con las obligaciones que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por la voluntad consciente de un presidente que tiene la dignidad del cargo...Quizás sea ésta la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron. Soldados de Chile, comandantes en jefe y titulares... al almirante Merino... ... El general Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su solidaridad y lealtad al gobierno, también se ha denominado director general de Carabineros.
Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. Es este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, espero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición: la que les señaló Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctima del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena conquistar el poder para seguir defendiendo sus granujerías y sus privilegios.
Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra: a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de su preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días están trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas de sociedad capitalista. Me dirijo a la juventud a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha; me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos frente al silencio de los tenían la obligación proceder... La historia juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
SALVADOR ALLENDE
Santiago de Chile, 11 de septiembre de 1973

Chile 1973: Os catro asasinos

Cesar Mendoza, Toribio Merino, Augusto Pinochet y Gustavo Leigh.

viernes, 25 de junio de 2010

28 de xuño: Solidariedade con Honduras

O COSAL Coruña está a organizar xunto a outras organizacións sociais actos de solidariedade co pobo Hondureño con motivo do aniversario do golpe neste país o próximo 28 de xuño.
Gustaríanos contar coa vosa presenza na estrea deste documental que se presentará tamén o día 28 en Honduras.

PROXECCIÓN E COLOQUIO DO DOCUMENTAL
¿QUIEN DIJO MIEDO?: Honduras de un golpe
Coa participación de Francesca Randazzo, integrante da resistencia hondureña
Lun 28 de xuño, ás 19:30 horas, Galería Sargadelos, Rúa Real 56. A Coruña

martes, 1 de junio de 2010

O COSAL Coruña con Palestina

Galiza por Palestina convoca hoxe, 1º de xuño, ás 20'30 horas, en toda Galicia, concentracións de protesta contra o ataque asasino que os sionistas perpetraron contra os barcos que transportaban axuda humanitaria para Gaza. Abertas a todos aqueles que condenen a barbarie israelí e queran esixir medidas contundentes contra os asasinos, as concentracións realizaranse diante da casa do concello de cada vila, salvo naqueles ligares onde exista unha convocatoria unitaria previa. As convocatorias ata o momento son:
A Coruña: No Obelisco.
Santiago de Compostela: Praza do Toural.
Ferrol: Diante do edificio da Xunta de Galicia.
Pontevedra: Praza da Peregrina.
Vigo: No MARCO.
Lugo: Praza Maior.
Por favor, acudide e difundideo. Atte.: Galiza por Palestina.

domingo, 9 de mayo de 2010

Bases militares estadounidenses en Colombia
El País
El acuerdo firmado el pasado 30 de octubre entre los Gobiernos de Colombia y Estados Unidos, para permitir la presencia de tropas y el estacionamiento de aeronaves de guerra norteamericanas en siete bases estratégicas colombianas, tendrá unas graves implicaciones en la determinación de la futura política exterior colombiana apenas comparables a las que resultaron cuando, a comienzos del siglo XIX, el país perdió el istmo de Panamá.
En los documentos internos del Pentágono de enero de este año, antes de existir cualquier negociación con Colombia, ya aparecían señaladas las bases como parte de la estrategia de "aseguramiento estratégico" de los Estados Unidos en el hemisferio suramericano.
Pasado el 11 de septiembre, los Estados Unidos resolvieron comenzar a levantar sus 800 bases en el mundo y construir un nuevo tipo de ellas, las denominadas "bases expedicionarias", que les permitieran vigilar, desde corredores geográficos determinados, a través de distintos sitios de abastecimiento, distintas aéreas del mundo.
Los nuevos enclaves militares norteamericanos en Colombia y, más concretamente, la base de Palanquero, localizada en el corazón del país y considerada la fortaleza emblemática de nuestra Fuerza Aérea, cumplirá este objetivo de aseguramiento estratégico de Suramérica y la costa occidental de África a través de la isla de Ascensión, cercana a la ciudad de Recife en Brasil.
Aunque los cancilleres de los países firmantes del acuerdo han insistido en que las bases solamente reforzarán la lucha de Colombia contra el narcotráfico y el terrorismo, está claro que por el tipo de equipos que vendrán a ellas como aviones C-17, que cargan hasta 70 toneladas de material bélico, aviones Orion dedicados al espionaje electrónico, los poderosos aviones Awad, verdaderas plataformas volantes de inteligencia y los Boeing 707, los nuevos equipos no serán para transporte masivo de narcotraficantes, fumigación aérea de cultivos ilícitos o localización de terroristas en las selvas amazónicas.
Así lo han intuido los países del hemisferio que, reunidos varias veces en UNASUR, bajo el liderazgo de Brasil, han expresado su preocupación por esta peligrosa presencia norteamericana en la región. Ni siquiera las múltiples visitas de altos funcionarios del Departamento de Estado ni las cartas personales de Hillary Clinton a los mandatarios regionales han logrado atenuar la convicción que existe de que las nuevas bases no lanzarán operaciones en la zona. Y no es para menos.
Con excepción de las bases de Howard en Panamá y la de Manta en Ecuador, que acaba de ser levantada, nunca habían existido, hasta hoy, bases militares norteamericanas en Suramérica. Lo cual explica por qué el acuerdo firmado le hace daño no solamente a Colombia, sino al propio Gobierno de Obama que, con esta decisión, manda una señal equivocada, digamos "tradicional" para ser benignos, respecto al todavía esperado replanteamiento de sus relaciones con Latinoamérica.
Lo único más grave que los acuerdos ha sido la forma como se ha manejado la información sobre ellos, de manera casi clandestina, a escondidas de la opinión pública y sin la participación de los Congresos de los dos países. El de Colombia, inclusive, desconoció la recomendación que le hizo el Consejo de Estado -organismo asesor, según la Constitución, del poder Ejecutivo-, que le aconsejó, dada la trascendencia del tema, llevarlo a la discusión del Congreso de Colombia y someterlo después al análisis de la Corte Constitucional.
La mayoría de los medios colombianos, por su parte, han mantenido el asunto, de manera inexplicable, dentro de una especie de campana neumática, haciéndole indirectamente el juego al Gobierno del presidente Uribe, quien ordenó firmar el peligroso instrumento la madrugada del pasado 30 de octubre con la lánguida presencia del embajador de Estados Unidos como representante de su contraparte y los ministros colombianos responsables del tema.
El Senado colombiano, que estaría obligado a autorizar esta presencia de naves militares y tropas extranjeras, y el propio Congreso, que tendría que convertir en ley este acuerdo que nos compromete con una política hegemónica propia de los tiempos de la guerra fría, no han dicho, oficialmente, ni esta boca es mía. Y aunque en una primera etapa lo previsible es que los países del área guarden una prudente espera, es fácil prever lo que sucederá cuando desde las nuevas bases se empiecen a lanzar -como se hará porque para eso fueron establecidas- operaciones especiales de vigilancia electrónica sobre Suramérica.
Finalmente, no puede descartarse que las FARC aprovechen esta inoportuna presencia para comprometer militarmente a los Estados Unidos en la guerra colombiana, lo cual terminaría de complicar el efecto de internacionalización del conflicto interno colombiano que ha conseguido el presidente Uribe con esta decisión que no solamente compromete el futuro de la política exterior de Colombia, sino que ya tiene enredadas nuestras relaciones con Venezuela, Ecuador, Cuba, Nicaragua y Bolivia.

Ernesto Samper
12 de novembro do 2009


Cercando a Venezuela


Tomado de Le Monde Diplomatique. Edición española. Numero 171.

La llegada al poder, en Venezuela, del Presidente Hugo Chávez el 2 de febrero de 1999 coincidió con un acontecimiento militar traumático para Estados Unidos: la clausura de su principal instalación militar en la región, la base Howard, situada en Panamá, cerrada en virtud de los Tratados Torrijos-Carter (1977).
En sustitución, el Pentágono eligió cuatro localidades para controlar la región: Manta en Ecuador, Comalapa en El Salvador y las islas de Aruba y Curazao (de soberanía holandesa). A sus -por decirlo así- ‘tradicionales' misiones de espionaje, añadió nuevos cometidos oficiales a estas bases (vigilar el narcotráfico y combatir la inmigración clandestina hacia Estados Unidos), y otras tareas encubiertas: luchar contra los insurgentes colombianos; controlar los flujos de petróleo y minerales, los recursos en agua dulce y la biodiversidad. Pero desde el principio sus principales objetivos fueron: vigilar Venezuela y desestabilizar la Revolución Bolivariana.
Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, definió una nueva doctrina militar para enfrentar al "terrorismo internacional". Modificó la estrategia de despliegue exterior, fundada en la existencia de enormes bases dotadas de numeroso personal. Y decidió reemplazar esas megabases por un número mucho más elevado de Foreign Operating Location (FOL, Sitio Operacional Preposicionado) y de Cooperative Security Locations (CSL, Sitio Compartido de Seguridad) con poco personal militar pero equipado con tecnologías ultramodernas de detección.
Resultado: en poco tiempo, la cantidad de instalaciones militares estadounidenses en el extranjero se multiplicó, alcanzando la insólita suma de 865 bases de tipo FOL o CSL desplegadas en 46 países. Jamás en la historia, una potencia multiplicó de tal modo sus puestos militares de control para implantarse a través del planeta.
En América Latina, el redespliegue de bases ya permitió que la de Manta (Ecuador) colaborase en el fallido golpe de Estado del 11 de abril de 2002 contra el Presidente Chávez. A partir de entonces, una campaña mediática dirigida por Washington empieza a difundir falsas informaciones sobre la pretendida presencia en ese país de células de organizaciones como Hamás, Hezbolá y hasta Al Qaeda.
Con el pretexto de vigilar tales movimientos, y en represalia contra el gobierno de Caracas que puso fin, en mayo de 2004, a medio siglo de presencia militar estadounidense en Venezuela, el Pentágono amplia el uso de sus bases militares en las islas de Aruba y Curazao, situadas muy cerca de las costas venezolanas, donde últimamente se han incrementado las visitas de buques de guerra estadounidenses.
Lo cual ha sido recientemente denunciado por el Presidente Chávez: "Es bueno que Europa sepa que el imperio norteamericano está armando hasta los dientes, llenando de aviones de guerra y de barcos de guerra las islas de Aruba y Curazao. (...) Estoy acusando al Reino de los Países Bajos de estar preparando, junto al imperio yanqui, una agresión contra Venezuela" (1).
En 2006, se empieza a hablar en Caracas de "socialismo del siglo XXI", nace la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y Hugo Chávez es reelegido presidente. Washington reacciona imponiendo un embargo sobre la venta de armas a Venezuela, bajo el pretexto de que Caracas "no colabora suficientemente en la guerra contra el terrorismo". Los aviones F-16 de las fuerzas aéreas venezolanas se quedan sin piezas de recambio. Ante esa situación, las autoridades venezolanas establecen un acuerdo con Rusia para dotar a su fuerza aerea de aviones Sukhoi. Washington denuncia un presunto "rearmamento masivo" de Venezuela, omitiendo recordar que los principales presupuestos militares de América Latina son los de Brasil, Colombia y Chile. Y que, cada año, Colombia recibe una ayuda militar estadounidense de 630 millones de dólares (unos 420 millones de euros).
A partir de ahí, las cosas se aceleran. El 1 de marzo de 2008, ayudadas por la base de Manta, las fuerzas colombianas atacan un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) situado en el interior del territorio de Ecuador. Quito, en represalia, decide no renovar el acuerdo sobre la base de Manta que vence en noviembre de 2009. Washington responde, el mes siguiente, con la reactivación de la IV Flota (desactivada en 1948, hace sesenta años...) cuya misión es vigilar la costa atlántica de América del Sur. Un mes más tarde, los Estados sudamericanos, reunidos en Brasilia, replican creando la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), y, en marzo de 2009, el Consejo de Defensa Suramericano.
Unas semanas después, el embajador de Estados Unidos en Bogotá anuncia que la base de Manta será relocalizada en Palanquero, Colombia. En junio, con el apoyo de la base estadounidense de Soto Cano, se produce el golpe de Estado en Honduras contra el Presidente Manuel Zelaya quien había conseguido integrar a su país en el ALBA. En agosto, el Pentágono anuncia que dispondrá de siete nuevas bases militares en Colombia. Y en octubre, el presidente conservador de Panamá, Ricardo Martinelli, admite que ha cedido a Estados Unidos el uso de cuatro nuevas bases militares.
De ese modo, Venezuela y la Revolución Bolivariana se ven rodeadas por nada menos que trece bases estadounidenses, situadas en Colombia, Panamá, Aruba y Curazao, así como por los portaaviones y navíos de guerra de la IV Flota. El Presidente Obama parece haber dejado manos libres al Pentágono. Todo anuncia una agresión inminente. ¿Consentirán los pueblos que un nuevo crimen contra la democracia se cometa en América Latina?
Notas: (1) Discurso en el Encuentro del ALBA con los Movimientos Sociales de Dinamarca, Copenhague, 17 de diciembre de 2009.

Ignacio Ramonet
Enero de 2010