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martes, 30 de marzo de 2010

O doutor Martín Almada co COSAL Coruña


miércoles, 10 de marzo de 2010




Martín Almada: “EEUU recurrió a la Operación Cóndor para limpiar su patio trasero de progresistas”

“Fue un pacto criminal, que globalizó el terrorismo de Estado. Dejó 100.000 víctimas en América Latina”

Xornal.com
10/03/2010

El cóndor es una gran ave carroñera andina que, en los 70 y 80, sobrevoló América Latina en busca de presas. Cerca de 100.000 personas fueron asesinadas, torturadas o desaparecidas en las dictaduras que asolaron el continente. Entre ellos, Martín Almada. El delito de este paraguayo, premio Nobel Alternativo de la Paz, fue estudiar, ser profesor y firmar la tesis Paraguay: educación y dependencia. Con 22 años fue detenido y torturado. Tres años y medio después salió de prisión y comenzó a investigar. Descubrió un pacto criminal entre estados, auspiciado por EEUU: la operación Cóndor. “El Cóndor sigue volando”, asegura.

Fue detenido en el año 74, ¿qué recuerda de aquello?
Me detuvieron un 26 de noviembre del 74, después de presentar mi tesis en Argentina en la que defendía que la educación, en Paraguay, beneficiaba al poder y estaba al servicio de la dependencia. Fui secuestrado de mi oficina –era director de escuela–, y me llevaron ante un tribunal integrado por militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay. Me torturó un militar chileno, el coronel Jorge Oteíza López, servicio de inteligencia de las Fuerzas Aéreas. Me vinculaban con los subversivos chilenos porque hice Sociología de la Educación allí. Yo no entendía por qué militares extranjeros me torturaban en mi país. Estuve durante 30 días. Torturaron a 1.200 personas, muchas en mi presencia. Luego me trasladaron a una oficina de Interpol, entre 43 presos políticos. Permanecí tres años y medio preso. Todos los sábados veíamos cómo nuestros torturadores, a cara descubierta, jugaban a ping- pong. Pero no conocíamos ni sus nombres ni sus apellidos.

¿Cuándo descubrió entonces por qué estaba allí y quién le había detenido?
Trajeron prisionero a un comisiario paraguayo. Su delito era tener un hijo estudiante y no haberlo denunciado. Él los conocía a todos. Yo quería saber dos cosas: primero cómo había muerto mi esposa, porque me habían dicho que se había suicidado; segundo, por qué militares extranjeros me torturaban en mi país. Este comisario me dijo: “Estamos en la guerra del Cóndor”. Eso fue en mayo del 75.

¿Cómo definiría usted esa operación?
En los archivos que descubrimos decía que el objetivo era “salvar a la civilación occidental del comunismo”. En la práctica es un pacto criminal entre esos seis países, que globalizó el terrorismo de Estado: intercambio de prisioneros, ejecución y persecución de comunistas. Pero en esa lista de comunistas estábamos todos. El Cóndor dejó más de 100.000 víctimas en América Latina: dirigentes sindicales, periodistas, jueces, fiscales, médicos, intelectuales, religiosos..a clase pensante de América Latina.

¿Pudo saber qué le pasó a su esposa?
Ella quedó detenida en la escuela, mientras a mí me torturaban en el tribunal del Cóndor. La llamaban para que escuchase mi llanto y mis alaridos. Ellos decían que tenía armas de destrucción masiva en un pequeño almacén. Con nuestro salario no llegábamos a final de mes y teníamos una pequeña cooperativa de consumo para los maestros. La policía militar convirtió los alimentos que teníamos allí en armas. “Si usted cuenta quién le dio las armas a su marido, los liberaremos a usted y a él”, le decían a mi esposa. Durante diez días le hicieron escuchar mis gemidos. En el noveno, le enviaron mis ropas ensangrentadas. Todos sabíamos que cuando caías prisionero, primero te cortaban las uñas, luego la nariz, la oreja... te iban mutilando. Le dio un infarto. Murió de dolor, a mí me dijeron que se había suicidado.

¿Cuándo descubre los archivos que explican ese pacto criminal?
Fue el 22 de diciembre de 1992. Hice una huelga de hambre y gracias a Amnistía Internacional recuperé mi libertad. Me fui a Panamá de exiliado político, la UNESCO me contrató y me trasladé a París. Allí seguí investigando. Cuando acabó la dictadura regresé y busqué los lugares del Cóndor. Así encontré tres toneladas y media de documentos que acorralan a todos los gobiernos militares de América Latina: Paraguay, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia. Me costó 15 años de investigación.

¿Tuvo consecuencias jurídicas?
Sí y no. A todos los que eran torturadores los metimos en la cárcel, pero el Cóndor es un instrumento puramente militar. Donde fue muy útil fue en las denuncias presentadas en España. Así conocimos al juez Garzón. Entre las víctimas había un español y los documentos le sirvieron para ir a Paraguay y sentenciar a Pinochet, ordenar su detención en Londres durante 18 meses.

El Supremo ha admitido una querella contra Garzón por un presunto delito de prevaricación por investigar los crímenes del franquismo.
Gracias a Garzón, España apareció ante la opinión pública mundial como un ejemplo de Justicia Universal, un país líder. Esto es un gran retroceso, pierde imagen y prestigio. Para nosotros este caso no es contra Garzón. Se trata de que este juez ha tocado la herida de la memoria del pasado. No es solo franquismo, es fascismo. La violencia se instala de nuevo en Paraguay, en América Latina y en el mundo. El Cóndor sigue volando.

¿Se refiere a la impunidad con la que actúan muchos Estados?
Eso es una parte. El Cóndor representa la teoría norteamericana de el mundo para los EEUU. Por eso con la guerra de Irak se crearon centros clandestinos de detención en Europa.El Cóndor se ha instalado en todas partes, también en Europa. Lo que ocurrió en Honduras es el Cóndor. Lo que está ocurriendo actualmente en Paraguay es el Cóndor. Ahora el Congreso parece que va a enjuiciar a Fernando Lugo, pero eso será un golpe de Estado. Corremos el riesgo de que se repita lo de Honduras.

¿Cree que hay más documentos?
Sí. En abril de 1997 encontramos uno en el que un coronel paraguayo le escribe a un coronel ecuatoriano: “Señor, aquí le envío la lista de los subversivos paraguayos para que usted elabore la lista de los subversivos de América Latina.

¿Lo denunciaron?
Llevamos al juez ese documento y citó a declarar al coronel. Se asustó, porque suelen tener pocas luces, y comenzó a contar que quien sustituyó al Operativo Cóndor fue la Conferencia de los Ejércitos Americanos (CEA). En el 95, la CEA, con Pinochet, se reunió en Bariloche, Argentina, bajo la presidencia de Ménem para elaborar una lista de subversivos. En el 97, se reunió en Quito: en el 99, en La Paz; en 2001, en Santiago de Chile, con Lagos como presidente.

¿Qué papel cumple en todo esto EEUU?
El Cóndor nació de la mano de Kissinger. Para mí, él es el primer terrorista; Bin Laden es el segundo. Él dividió el trabajo. Pinochet tenía que limpiar el Ejército, la sociedad civil política de comunistas. El dictador de Bolivia Hugo Banzer tenía encargado limpiar la iglesia católica de comunistas. EEUU recurrió al Cóndor, siendo una gran potencia mundial. Después de la II Guerra Mundial, con la guerra del Vietnam, descuidó su patio trasero. Empezaron a emerger fuerzas progresistas en Guatemala, los sandinistas, Fidel, Perón, Allende... Y dijeron basta, por miedo.

¿Cómo detener todo esto?
Hoy hay dos potencias en el mundo. Una potencia imperial norteamericana y otra potencia que es la opinión pública. No hay una tercera fuerza, no hay una UE en defensa de los Derechos Humanos. Mi trabajo es denunciar a la opinión pública que el Cóndor sigue volando y hay que cortarle las alas.

domingo, 14 de febrero de 2010


Detienen a húngaro que espiaba para la CIA con fines de asesinar a Evo Morales

El militar húngaro Istvan Belovai, encargado de elaborar documentos para una célula terrorista neutralizada en Bolivia en 2009, daba información a la estadounidense Agencia Central de Inteligencia.
Según nuevos detalles de la investigación, ofrecidos hoy por el fiscal Marcelo Soza, a cargo del caso, la documentación era utilizada por el llamado Consejo Supremo que financiaba las acciones del grupo irregular abatido en un operativo en abril último.
El 16 de abril del 2009, la Unidad Táctica de Resolución de Crisis de la Policía boliviana irrumpió en el hotel Las Américas, en Santa Cruz, y sorprendió a un comando paramilitar.
En la operación perecieron los mercenarios europeos Eduardo Rózsa Flores (croata) -lider del grupo-, Michael Dwyer (irlandés) y Árpád Magyarosi (rumano-húngaro). También fueron detenidos Mario Francisco Tadic Astorga (boliviano con pasaporte croata) y Elod Tóásó (húngaro), quienes están en prisión preventiva en la ciudad de La Paz.
Los extremistas tenían planes separatistas y preparaban un atentado para asesinar el presidente boliviano, Evo Morales; reseñó Prensa Latina. De acuerdo con los nuevos elementos de la pesquisa, Belovai era un agente que tenía el seudónimo de Escorpión-B.
Las habilidades que adquirió durante la Guerra Fría le permitieron ser un asesor de estrategia militar y se presume que entabló relación con Rózsa Flores por medio de actividades en Europa, específicamente en los Balcanes. La afinidad que llegaron a tener ambos permitió incluso que ofrezca apoyo satelital para acciones específicas y financiamiento para el grupo terrorista.
La investigación preliminar de sus nexos determinó, además, que estaba preparando un plan denominado TH (Tree house o casa del árbol). Los datos fueron obtenidos de la revisión de una de las computadoras portátiles de Rózsa Flores, que tenía la carpeta de archivos Bel – Norte con varios correos electrónicos que intercambió con el agente Belovai.
La pasada semana, la fiscalía boliviana imputó al acaudalado empresario de Santa Cruz, Branko Marinkovic, quien se fugó hacia Estados Unidos, por financiar a la banda de Rosza Flores. De acuerdo con esa institución, el también ex presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, integró el Consejo Supremo que organizó el separatismo en la nación suramericana. En la acusación también se relacionan otros nombres como los también prófugos Alejandro Melgar y Hugo Achá.

Domingo, 14 de Febrero de 2010
Red Voltaire

martes, 19 de enero de 2010


Michelle Bachelet e os mapuches


¿Houbo e hai vontade política real por partes dos diferentes Gobernos democráticos de Chile para solucionar a chamada cuestión mapuche?
Inauguraba cun discurso a presidenta chilena en Santiago de Chile o Museo da Memoria e a irmá dun mozo mapuche recentemente asasinado pola policía, Matías Catrileo, berrou apulada nun poste da luz, para ser ben ouvida pola mandataria, que en Chile se violaban os dereitos humanos, ao mesmo tempo que guindaba uns papeis ao ar nos que se podía ler o seguinte: "En democracia se sigue torturando y a nuestro pueblo se sigue encarcelando". Contan as crónicas que a presidenta Bachelet, visibelmente sorprendida, despois de interromper o seu discurso e ficar en silencio durante uns segundos, replicou dicíndolle á irmá do asasinado que entendía a súa dor, "pero que en democracia se hace justicia y se hará justicia. Eso es lo que podemos asegurar". Divinas palabras. Porque nese momento Michelle Bachelet, presa ela mesma e torturada polo réxime de Augusto Pinochet, estaba acompañada polos tres primeiros presidentes chilenos democráticos que houbo despois do fascismo pinochetista, Aylwin, Frei e Lagos, que gobernaron Chile, respectivamente, entre os anos 1990 e 2006. E, como ben se sabe, o actual conflito mapuche, na súa máxima crueza, ten lugar e tempo: a partir de 1990 e no sul do país enfronta as comunidades mapuches con empresas forestais e agrícolas -algunhas delas multinacionais- pola propiedade das terras que os mapuches indíxenas consideran ancestrais e da súa propiedade. ¿Houbo e hai vontade política real por partes dos diferentes Gobernos democráticos de Chile para solucionar a chamada cuestión mapuche? Todo está a indicar que non. Hai uns meses a presidenta Bachelet negouse a recibir un centenar de líderes mapuches encabezados por Juan Carlos Curinao, xefe da comunidade mapuche. E eu lembro a un José Saramago dicíndolle a Michelle Bachelet en Madrid, nun acto oficial: "Hágame el favor de mirar a los mapuches, los chilenos más antiguos". Mais o tempo pasou e pasa, e a presidenta chilena, vítima ela mesma de Pinochet, cultivou sobretodo o silencio e a indiferenza. Cousa ben triste sendo ela.

Xoves, 14 de Xaneiro do 2010
Miguel Anxo Fernán-Vello